jueves, 8 de julio de 2010
Ver o caer...
"Hay medidas que duelen" Se dijo la joven interiormente mientras se sentaba en el bordillo de un estanque que se extendía en medio de un enorme parque. La muchacha cogió una piedra, y tras llevar su brazó atrás, la tiró con fuerza, la piedra rebotó sobre el agua unas cuantas veces y se hundió y con ello el ánimo de la joven decayó de nuevo...
Entonces mojó su dedo en el agua y comenzó a escribir...
Ya no es solo la distancia en que te siento lejos, es más que eso, y es que tus palabras resuenan en mi mente desde que te alejaste para siempre. Ahora hasta el silencio me habla de tí... Vivo buscando una luz que me dé la esperanza suficiente para seguir luchando. Para no perderte, y a veces sueño con que esa luz no llegue.
Ciega en mis sentimientos. No quiero que hables más cuentos...
Entonces él apareció como un reflejo en el estanque...
-¡No quiero más cuentos! ¿Me amas? -Preguntó. -Mirame a la cara y respondeme con franqueza. ¿Me odias? -Secó sus ojos y prosiguió. En voz baja... -Susurrame al oido y pideme riquezas... Te lo daré todo a cambio de nada. Solo quiero... -Dijo con la voz rota. -Que sigas diciendome que soy la princesa de tus sueños de hadas. Nunca es tarde para que te abra los brazos, vuelve, vuelve... -Fue hablando mientras se acercaba al agua y perdía su mirada en ella. -Simplemente soy feliz amandote. -Dijo mientras rozaba el agua con sus dedos. -Te quiero...
Y cayó... Su imagen se perdió en el agua y esta se tiñió de sus pansamientos. El rostro del joven se tornó e una tétrica sonrisa y el blanco vestido de la mujer no relució en aquel lago, pero sus pensamientos quedaron ahí -No se puede echar de menos lo que nunca se ha tenido... -Y se dice que cuando alguien mete la cabeza en el estanque se puede escuchar todavia... -¿Te tuve a tí...?
martes, 6 de julio de 2010
Sshhh...
La joven se acercó a él, que se mantenía tirado en su cama, entre sollozos avergonzados por no entender las cosas que le rodeaban. Ella se acercó lentamente y posó su mano sobre su espalda, con cuidado y sin presionar, tan solo acariciando con dulzura la zona y después se acercó a su oido, y susurró...
A veces, es mejor hablar en silencio... Cuando no existen palabras....
Dejame decirte, que la vida es dura... Pero hermosa si sabes vivirla en todos sus mejores momentos...
Tienes que aprender... Que la tristeza y la alegria viajan en el mismo tren...
A veces, es necesario comenzar a respirar con calma, y fingir una sonrisa a tiempo...
Si no cierras bien los ojos, muchas cosas no se ven...
miércoles, 13 de enero de 2010
Poca inspiración y problemas...
Navegaba entre lágrimas sobre su barquito de papel. Allí donde soplara el viento acabava, como si otros dirigieran su destino. Ella vivía por aquel mar, aquel mar que la llenaba tanto, que la hacía sentir feliz, que a pesar de las tormentas que pasaba a su lado, siempre acabavan en paz. El mar era su vida, y nunca mejor dicho, lo compartía todo con él, sus secretos, sus intimidades, sus días y sus noches, sus sueños y sus realidades...
En aquel caprichoso mar, llegaron nuevos barcos, tripulantes del agua de ella, del agua de la que vivía, por la que vivía y con la que soñaba. Con la que despertaba y con la que se acostaba cada noche, intentó compartir, era un espacio libre, como los pajaros, como los cavallos, como todo...
Los días felicen pasaban, pero a veces, el caprichoso e inmenso mar, incitaba al avandono, le arreaba semejantes oleajes, le dejaba a su merced, sin miramentos, y solo se calmaba con la llegada de aquellos nuevos amigos de su sal. La joven marinera ignoraba las respuestas a ese comportamiento, aquel mar pacifico, que siempre la había guarecido en sus días tristes, que la arrullaba cada puesta del sol para ayudarla a dormir, ahora la ignoraba como a los insignificantes pececillos.
Se volcaba en arrullar con sus calidas olas a los nuevos viajeros, ahora ella, se sentía mareada, invadida, echada... No se encontraba en su lugar, no se sentía realmente en "casa", no encontraba aquel suave murmuro que en los días tristes le sonaba como canciones preciosas y la llegaba a emocionar...
Ahora sentía insultos, frases en contra de sí, como si todas las aguas y la lluvia se hubieran puesto de acuerdo para expulsarla, sin querer, pero sin evitarlo. Poco a poco ella se sentía fraguada en el lugar, sin salida, sin felicidad, sin sentir...
Al fin llegó el día del juicio. Ella se lanzó al mar, sin pensarlo, y estuvo horas nadando y sintiendo los azotes del mar sobre su cuerpo, su menté se ahogó, su cuerpo permaneció en blanco. Al final, llegó a la embarcación, subió... Los ojos perdidos en el horizonte, aquel marrón verdoso, aquellos ojos que durante las noches oscuras brillavan con luz propia desapareció.
Aquellos ojos llenos de alegria e ilusiones se borraron, sin sentimiento, quedarón inmersos en la preocupación, como si un real mar negro hubiera llenado de oscuridad su mirada, y ella, quieta, parada... Se limitó a conducir el barco a la tierra, buscando el lugar para descansar en paz...
Caprichoso destino, el de las olas que vienen y van, más siguiendo el camino, aprende de los errores y busca la verdad...
En aquel caprichoso mar, llegaron nuevos barcos, tripulantes del agua de ella, del agua de la que vivía, por la que vivía y con la que soñaba. Con la que despertaba y con la que se acostaba cada noche, intentó compartir, era un espacio libre, como los pajaros, como los cavallos, como todo...
Los días felicen pasaban, pero a veces, el caprichoso e inmenso mar, incitaba al avandono, le arreaba semejantes oleajes, le dejaba a su merced, sin miramentos, y solo se calmaba con la llegada de aquellos nuevos amigos de su sal. La joven marinera ignoraba las respuestas a ese comportamiento, aquel mar pacifico, que siempre la había guarecido en sus días tristes, que la arrullaba cada puesta del sol para ayudarla a dormir, ahora la ignoraba como a los insignificantes pececillos.
Se volcaba en arrullar con sus calidas olas a los nuevos viajeros, ahora ella, se sentía mareada, invadida, echada... No se encontraba en su lugar, no se sentía realmente en "casa", no encontraba aquel suave murmuro que en los días tristes le sonaba como canciones preciosas y la llegaba a emocionar...
Ahora sentía insultos, frases en contra de sí, como si todas las aguas y la lluvia se hubieran puesto de acuerdo para expulsarla, sin querer, pero sin evitarlo. Poco a poco ella se sentía fraguada en el lugar, sin salida, sin felicidad, sin sentir...
Al fin llegó el día del juicio. Ella se lanzó al mar, sin pensarlo, y estuvo horas nadando y sintiendo los azotes del mar sobre su cuerpo, su menté se ahogó, su cuerpo permaneció en blanco. Al final, llegó a la embarcación, subió... Los ojos perdidos en el horizonte, aquel marrón verdoso, aquellos ojos que durante las noches oscuras brillavan con luz propia desapareció.
Aquellos ojos llenos de alegria e ilusiones se borraron, sin sentimiento, quedarón inmersos en la preocupación, como si un real mar negro hubiera llenado de oscuridad su mirada, y ella, quieta, parada... Se limitó a conducir el barco a la tierra, buscando el lugar para descansar en paz...
Caprichoso destino, el de las olas que vienen y van, más siguiendo el camino, aprende de los errores y busca la verdad...
jueves, 7 de enero de 2010
Música para la vida...

Tenía miles de preguntas en su cabeza. Algunas similares, otras, muy distintas. Su cabecita, llena de pensamientos, parecía mucho más un montón de macedonia.
Aquel día se tumbó para hacer la siesta pero no consiguió dormirse. Se puso a escuchar música, le agradaba tanto que a veces se preguntaba como le podía gustar tanto un sonido, una letra entonada con gracía, o un simple ritmo pegadizo.
Y de pronto sintió alguna cosilla que se revolvía en su interior, como un millón de mariposas, y no era de estar enamorada simplemente. Pero sin saber porque, muchas veces, le entraban de repente ganas de cantar. Y se preguntó...
"¿Como puede ser que la música te despierte tantos sentimientos?"
La verdad es que ella misma no lo entendía, a veces creía que era la sensibilidad de las personas, o que era como un tipo de magia. Algo que te envolvía, porque... La música agrada a todo el mundo, y no llegaba a comprender, como era posible que personas tan fuertes como muchas que había conocido o incluso como ella misma, con un poco de música, pudieran llegar a llorar, y a sentir tantas cosas.
Había canciones que le hacían sentir feliz, otras que le ayudaban a desatarse y llorar, otras con las que se sentía acompañada y algunas que le hacían sentirse sola. Algunas parecían darle fuerza en aquellos momentos difíciles. Canciones que le hacían imaginar cosas bellas, y otras le sumergían en tiempos oscuros y lugares lúgubres.
Se levantó de la cama sin más y se puso de pies en ella. Los pies parecían estar fuertemente enganchados al suelo, y presionaba con dureza, sacó fuerzas y su voz inundó aquel dormitorio. Era una sensación de libertad que experimentaba siempre que cantaba, y mucho más aún cuando podía cantar con todas sus fuerzas e impulsar su voz sin miedo alguno.
Ella llenaba aquellos momentos de aquella forma... Pero de vez en cuando, también apreciaba el sonido del silencio...
Sssshhh...
Como el mar.

Su nombre de lo decía todo... Nombre de origen griego, de origen marino.
Su personalidad era extraña para muchos, fuerte para otros, desastrosa para muchos, orginal para cualquiera. Pero sobretodo, era como el mar...
Ella pensaba que era su pasado, ese que a veces la hacía sentir tan estupida, a veces se hundía en sus recuerdos de forma consciente, otras veces, ni si quiera se daba cuenta de ello. Pero siempre que lo hacía, acabava sintiendose mal, la dejadez se apoderaba de su cuerpo y no le importaba demasiado su alrrededor, ni si quiera si misma.
Otras veces, cambiava, y su pasado era como si jamás hubiera existido, la inocencia renacía en su interior y sonreía como una niña. La luz de sus ojos en aquellos momentos de felicidad radiaba fuerte, y se podía leer de todo en ellos, pero aquella luz, aquel brillo que se le concedió, tan magico, vencía a cualquiera.
Cuando el dolor volvía por las noches, y la abrumaba de mala manera, aquel brillo desaparecía levemente, como si se apagara su vida, sentía que se fundía con sus lágrimas y no encontraba la comodidad de ninguna manera, era casi imposible desacerse de sus recuerdos, pero finalmente defallían sus fuerzas y el sueño se apoderaba de su mente, alibiando aquel malestar.
Era algo casi inebitable, pero no del todo. Su fuerte y su vivez la hacían seguir adelante y con la ayuda de aquellas personas que la querían y se lo hacían saber, era capaz, día a día, de sentirse feliz incluso con su pasado en mente, de todos modos, aún iban a pasar unos años hasta que lograra convivir con ello sin problema alguno.
A veces le parecía mentira que unos hechos pudieran llegar a ser tan problematicos en la vida de alguien, por fuertes que fueran aquellos...
Sus días, se regían por sus recuerdos, como la luna y sus mareas.
Y así era como se sentía, como el mar... con una vida llena de olas...
miércoles, 7 de octubre de 2009
94 meras palabras...

Pegando palabras rotas,
versos que no riman en nada,
blancos oscuros extraños,
fotos de recuerdos alegres
que a veces esos son los más tristes.
Un sentir sinsentido,
una mágia realistica,
maravillosas luces apagadas
que en días de soles negros
iluminan tus sueños.
Ojos embrujados,
color marron verdoso,
almendro aceitunado,
caricias suaves y,
suaves caricias...
Mundo finito,
más sin fin pensamiento,
el que piensa que pensando
acabara sabiendo.
Nunca sabras de todo...
Combinando versos rotos,
llegué al poema completado
sin decir nada digo todo
noches en vela a oscuras
más lucidez sin luz...
A oscuras...
jueves, 17 de septiembre de 2009
A veces te sientes tan insignificante, que te sientes estupido y triste. Como si ser insignificante fuera malo, o como si el ser humano no lo fuera. Comunmente, todos los seres humanos, destaquen más o menos, somos unos seres insignificantes, y simples, nos regimos por las mismas leyes que los animales, con la diferencia de que ellos no son capaces de razonar del mismo modo.
El ser humano es el único ser viviente que es capaz de aprender y a su vez enseñar lo que a aprendido, pero... ¿Que pasaría si os dijera que un 99% de nuestros genes es igual que el de los chimpances? Simplemente nos diferencia un 1% de los chimpances. Así que los chimpances también piensan, lo que es más difícil es que enseñen a los demás, todo y que ya se ha logrado que una madre chimpance enseñe a su hijo algunas cosas, es un hecho extraordinario.
La pregunta también sería ¿Qué nos hace sentir tan poderosos? Los humanos, suelen sentirse poderosos sobre el resto de seres de la tierra, ¿Por qué? ¿Porque creemos controlarlos? quizás sea por eso. En ocasiones me asombra que el ser humano sienta ese interes por controlar todo lo que le rodea, todo lo que desconoce. No todo son investigaciones cientificas por curiosidad, ¿Qué importa la luna? A veces lo que mueve al hombre, no es solo la curiosidad, sino el miedo, el miedo a lo desconocido, el miedo a no saber que hay allí y entonces se ve en la necesidad de saber lo que es, estudiarlo, y sobretodo, ponerle nombre, el poner nombre a una cosa, indica en parte algo de propiedad, ponemos nombres a los hijos, si para llamarles, pero podriamos decir hijo, o hijo mayor, no, ponemos nombre porque los hace más nuestro, ponemos nombres a los animales porque nos sentimos más seguros con un nombre, sentimos que tenemos un control.
Le ponemos nombre a todo, y lo estudiamos todo, y somos tan insignificantes que cuando alguna cosa se nos escapa un poco de las manos, sufrimos como el que más, sufrimos porque no sabemos que pasa, o porque no sabemos que hay, no sabemos precedir el futuro...
Si fuera así prescindiriamos de tarotistas, hubieran quemado a Nostra Damus, o como se escriba su nombre, y no nos preocuparía lo que pasara al día siguiente, y quizás... Seríamos mucho más felices, como los niños, que son felices porque no saben que es lo que sucede, o lo que sucedera, de ese modo no tienen que preocuparse y solo viven, cuando sucede ya se preocupan, pero mientras tanto disfrutan y viven la vida.
En los momentos difíciles, me gustaría sabes cual es la formula para volver a ser pequeña, y olvidarme de lo que pasara al día siguiente, no pensar en el tiempo, y no preocuparme por nada, simplemente vivir sin sufrimientos, sin suposiciones que no tienen sentido, o que si, quien sabe... Pero vivir... Que es por lo único que vale la pena morir.
El ser humano es el único ser viviente que es capaz de aprender y a su vez enseñar lo que a aprendido, pero... ¿Que pasaría si os dijera que un 99% de nuestros genes es igual que el de los chimpances? Simplemente nos diferencia un 1% de los chimpances. Así que los chimpances también piensan, lo que es más difícil es que enseñen a los demás, todo y que ya se ha logrado que una madre chimpance enseñe a su hijo algunas cosas, es un hecho extraordinario.
La pregunta también sería ¿Qué nos hace sentir tan poderosos? Los humanos, suelen sentirse poderosos sobre el resto de seres de la tierra, ¿Por qué? ¿Porque creemos controlarlos? quizás sea por eso. En ocasiones me asombra que el ser humano sienta ese interes por controlar todo lo que le rodea, todo lo que desconoce. No todo son investigaciones cientificas por curiosidad, ¿Qué importa la luna? A veces lo que mueve al hombre, no es solo la curiosidad, sino el miedo, el miedo a lo desconocido, el miedo a no saber que hay allí y entonces se ve en la necesidad de saber lo que es, estudiarlo, y sobretodo, ponerle nombre, el poner nombre a una cosa, indica en parte algo de propiedad, ponemos nombres a los hijos, si para llamarles, pero podriamos decir hijo, o hijo mayor, no, ponemos nombre porque los hace más nuestro, ponemos nombres a los animales porque nos sentimos más seguros con un nombre, sentimos que tenemos un control.
Le ponemos nombre a todo, y lo estudiamos todo, y somos tan insignificantes que cuando alguna cosa se nos escapa un poco de las manos, sufrimos como el que más, sufrimos porque no sabemos que pasa, o porque no sabemos que hay, no sabemos precedir el futuro...
Si fuera así prescindiriamos de tarotistas, hubieran quemado a Nostra Damus, o como se escriba su nombre, y no nos preocuparía lo que pasara al día siguiente, y quizás... Seríamos mucho más felices, como los niños, que son felices porque no saben que es lo que sucede, o lo que sucedera, de ese modo no tienen que preocuparse y solo viven, cuando sucede ya se preocupan, pero mientras tanto disfrutan y viven la vida.
En los momentos difíciles, me gustaría sabes cual es la formula para volver a ser pequeña, y olvidarme de lo que pasara al día siguiente, no pensar en el tiempo, y no preocuparme por nada, simplemente vivir sin sufrimientos, sin suposiciones que no tienen sentido, o que si, quien sabe... Pero vivir... Que es por lo único que vale la pena morir.
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